Musicoterapia en geriatría

Fue casi mi primera experiencia en musicoterapia pues fue el colectivo que elegí para hacer mi tesis como final de máster en el centro donde estudié, el CIM de Bilbao.

Y digo que no fue exactamente mi primera experiencia porque previamente había realizado sesiones de musicoterapia con un colectivo que me pareció bastante complicado: prisiones. Esto fue porque también necesitaba realizar sesiones de práctica como final del curso de Formación Permanente de la Uned de Madrid llamado "Música y Salud" y llevado a cabo por la musicoterapeuta Pilar Lago.

Tal vez en algún momento me anime y escriba algún artículo sobre "musicoterapia y prisiones", pero por el momento quiero compartir contigo el trabajo realizado en esa tesis que acabo de comentar sobre "musicoterapia y geriatría" y que sirvió como trabajo final para la obtención del título de musicoterapeuta. La tienes entera en el siguiente subapartado, aunque he quitado los anexos porque contenían fotos y en su día no pedí permiso para publicarlas.

También trabajé como musicoterapeuta en el CPA (Centro de Promoción de la Autonomía) de Portugalete. Fue una experiencia muy satisfactoria que acabó con la grabación de 3 CDs, uno por grupo. Voy a compartir contigo también los resultados. Aquí tienes el resumen, así como el enlace de la Memoria de la actividad a continuación.

RESUMEN DE LA MEMORIA DE LA ACTIVIDAD DE MUSICOTERAPIA EN EL CENTRO DE PROMOCIÓN DE AUTONOMÍA (CPA) DEL AYUNTAMIENTO DE PORTUGALETE (octubre-diciembre 2011)

 

1. MUSICOTERAPIA EN GERIATRÍA

 

La American Music Therapy Association (AMTA, 2005) define la musicoterapia como “una profesión, en el campo de la salud, que utiliza la música y actividades musicales para tratar las necesidades físicas, psicológicas y sociales de personas sanas y cubre las necesidades de niños y adultos con discapacidades o enfermedades. Sus intervenciones pueden diseñarse para mejorar el bienestar, controlar el estrés, disminuir el dolor, expresar sentimientos, potenciar la memoria, mejorar la comunicación y facilitar la rehabilitación física”.

 

En este caso en concreto, en la aplicación de la música como herramienta terapéutica en personas mayores, se ha comprobado que, pese a las limitaciones físicas y psíquicas que algunas personas mayores puedan presentar, éstas tienen capacidades para el desarrollo de habilidades musicales si son estimuladas con músicas pertenecientes a su identidad sonora, cantan, tocan instrumentos, bailan, aprenden música y se relacionan con los demás compañeros del grupo. Porque la música: 1) Llega a cualquier persona, independientemente de sus capacidades motrices, ya que no siempre requiere una participación activa; 2) Proporciona una vía de comunicación, incluso en aquellas personas más deprimidas, pues escuchar canciones del pasado suele traer buenos recuerdos; 3) Motiva al paciente a la actividad física, estirando la musculatura y mejorando la coordinación motora; 4) Renueva el interés para participar en otras actividades; 5) Aumenta la capacidad de atención, centrándose y dirigiendo los pensamientos del paciente hacia una actividad específicamente orientada a la realidad; 6) Ayuda a sentirse mejor consigo mismo, mejorando su autoimagen; 7) Enseña una manera creativa de expresarse mediante el movimiento físico y actividades rítmicas; 8) Invita a expresar adecuadamente sus sentimientos más escondidos, etc.

 

Por tanto, la musicoterapia puede servir a los pacientes de edad avanzada como estimulación emocional y física, como comunicación, como expresión de emociones, como promotora de asociaciones mentales y emocionales, como relajación, como entretenimiento y recreación (Poch, 2008).

 

Los programas de musicoterapia se diseñan siempre para estimular las áreas físicas, psicológicas y/o sociales de las personas mayores. Cada programa tiene una finalidad concreta que vendrá determinada por las características del grupo en terapia y será diseñado específicamente por el musicoterapeuta de manera totalmente personalizada. Hay que tener en cuenta que para considerar una intervención como terapéutica se debe partir siempre de las necesidades específicas de cada persona para tratar de mantener, mejorar o restaurar la condición de la misma.

 

1. 1. Objetivos generales de la musicoterapia en geriatría: 1) Área físico-motriz: la música facilita el movimiento y la expresión corporal; 2) Área socioemocional: potencia la interacción, socialización y comunicación, el estado anímico positivo y/o disminuye síntomas depresivos, así como la apatía y potencia la participación activa y las conductas sociales y/o sociabilidad, como la adaptación a una nueva situación; 3) Área cognitiva: estimula la memoria, la atención, la orientación, el lenguaje, etc.; y 4) Área conductual: disminuye la agitación en general, el tiempo de deambulación, la irritabilidad, la agitación, las interrupciones verbales, etc.

 

Como prevención, lo que intenta la musicoterapia es potenciar el envejecimiento activo “promocionar la salud” de la población anciana, de manera que tengan un envejecimiento saludable y mejoren sus expectativas de vida en óptimas condiciones, incidiendo en su calidad de vida. Como intervención terapéutica, la musicoterapia se entiende como un tratamiento complementario que permite estimular o trabajar una serie de objetivos terapéuticos funcionales que han sido formulados de manera individualizada para cada persona mayor.

 

1. 2. Objetivos específicos de la musicoterapia en geriatría: 1) Estimulación cognitiva: mejorar o mantener la memoria reciente, preservar la memoria remota, estimular el lenguaje espontáneo, mejorar la fluidez verbal, facilitar la orientación a la realidad, mantener la atención en la tarea musical, etc.; 2) Socialización: aumentar y/o mantener la comunicación entre los participantes, mantener las habilidades sociales, participar en experiencias de grupo, relacionarse con los demás, etc.; 3) Estimulación sensorial: estimular las aptitudes visuales, auditivas, táctiles, gustativas y olfativas; 4) Apoyo emocional: facilitar la expresión emocional, ofrecer un soporte, promover la comunicación y relación entre los participantes, tener experiencias de grupo, etc.; y 5) Rehabilitación física: mejorar las características de la marcha y del movimiento específico a rehabilitar de la persona.

 

2. MUSICOTERAPIA EN EL CENTRO DE PROMOCIÓN DE AUTONOMÍA DEL AYUNTAMIENTO DE PORTUGALETE (CPA)

 

2. 1. Assessment o evaluación inicial

 

Hemos realizado 10 sesiones, de una hora de duración por grupo, los miércoles, jueves y viernes de 12'00h a 13.00h. (grupo 1, grupo 2 y grupo 3, total de 30 sesiones) a lo largo del trimestre octubre-diciembre 2011. Sin embargo, hicimos entrevistas individuales a todos los participantes antes del comienzo, a modo de evaluación inicial o assessment para dar a conocer la actividad, explicar lo que íbamos a hacer a lo largo de los 3 meses y otras cuestiones básicas personales (gustos musicales, baile, canto, etc.)

 

2. 2. Planificación y tratamiento

 

Una vez finalizadas todas las entrevistas nos reunimos con Virginia Francisco Varona, como persona responsable y encargada del CPA, para exponer nuestro criterio en la formación de los grupos, pero siempre bajo su consejo, primando éste, ya que ella les conocía mejor y a lo largo de más tiempo. De este modo, realizamos los 3 grupos: el 1º formado por 11 mujeres, el 2ª con 4 hombres y 5 mujeres y el tercero con 8 mujeres.

 

2. 3. Implementación

 

En la primera sesión del grupo 1 hicimos una presentación de lo que iban a ser las sesiones de musicoterapia, según un esquema estructurado: canción de bienvenida, presentación de los instrumentos, percusión instrumental, corporal, trabajo/juegos vocales, trabajo de Identidad Sonora (ISO), basado en los cuestionarios de gustos musicales que habíamos realizado, y canción de despedida. Las primeras sesiones de los grupos 2 y 3 siguieron el mismo esquema, pero adaptadas a los componentes de los mismos, es decir, con otras ISOS, pero también con actividades diferentes dependiendo de las características físicas y cognitivas de los componentes del grupo

 

2. 4. Seguimiento

 

Ha habido un seguimiento continuo de las sesiones, mediante una evaluación grupal e individual de lo acontecido tras la sesión y cualquier aspecto importante detectado era comunicado a Virginia Francisco para que lo tuviera en cuenta esa misma tarde. Ese proceder, o bien lo hacíamos personalmente, si es que ella se encontraba aún en el centro, o bien le dejábamos escrita una nota con las observaciones de lo ocurrido.

 

También tuvimos varias reuniones a lo largo del trimestre para analizar la marcha de los grupos y la evolución de cada uno y una de los y las participantes y los modos de proceder en el futuro. Tuvimos una última reunión al finalizar las 30 sesiones en la que la musicoterapeuta expuso pormenorizadamente los beneficios que el programa de musicoterapia había tenido para los tres grupos, en general, y para determinadas personas, en particular, así como las propuestas de mejora para un futuro.

 

2. 5. Conclusiones

 

A nivel general, todos los participantes en este programa de musicoterapia en el CPA se han visto favorecidos a nivel socioemocional, sobre todo, pero también a nivel cognitivo y físico. Un elemento clave ha sido la composición de los grupos, tanto en su número, como en la elección de los compañeros. Sí hemos podido comprobar que el estado general de los grupos mejoraba, sea cual fuera el punto de partida, pero se notaba una mayor mejora cuanto más deteriorada se encontraba la persona. Es por eso que, por ejemplo, en el grupo 3 se han dado unos resultados realmente positivos a nivel grupal, pero sobre todo a nivel individual. Mujeres cuya apariencia física se tornaba lindando la depresión o de carácter agrio, con la música han visto atenuadas estas tendencias y comienzan a sonreír, sentarse de otra forma e incluso caminar de otro talante por los pasillos.

 

2. 5. 1. Grupo 1: con un punto de partida más preventivo que terapéutico, ya que se trataba de mujeres con un buen nivel cognitivo, a nivel general, buena movilidad física, si bien, a nivel emocional algunas tenían problemas subyacentes que abordar y que hemos podido trabajar en alguna sesión, aunque tampoco esto ha sido lo prioritario debido a que el número de sesiones no ha permitido profundizar en muchos de los temas que habría sido conveniente. También nos parece importante añadir que 11 personas es un número excesivo como para poder atender a nivel terapéutico.

 

Con este grupo hemos trabajado: 1) el nivel cognitivo (memoria remota y memoria reciente) basándonos en sus Identidades Sonoras (ISO), con juegos musicales en los que todas han participado adecuadamente, hemos estimulado el lenguaje, así como la concentración y focalización en la tarea musical. Tocaban instrumentos de pequeña percusión proporcionados por la musicoterapeuta, pero también utilizaban su cuerpo como instrumento básico (percusión corporal en la que trabajan los lóbulos temporales, frontales y parietales) y la voz cantada como una forma de autoestima y autoconocimiento; 2) el nivel social, en el que potenciábamos un estado de ánimo positivo, la participación activa en las actividades grupales, pero también individuales, habilidades sociales y relacionarse con las demás; 3) el nivel emocional, facilitando la expresión emocional, como soporte en la propia sesión o tras la finalización de la misma, con la musicoterapeuta y/o con Virginia después. Hay que tener en cuenta que las habilidades musicales se procesan en partes del cerebro diferentes de los mecanismos familiares del lenguaje y que la música, de forma muy especial, se apoya menos en los aspectos semánticos y más en los prosódicos (musicales) del lenguaje, por lo que ofrece recursos especiales para acceder a recuerdos e información almacenada que a la vez controlan ciertos comportamientos; 4) el nivel físico-motriz, al utilizar la música como excusa como movimiento-baile y expresión corporal/mímica.

 

2. 5. 2. Grupo 2: más heterogéneo, con 4 hombres y 5 mujeres y con una movilidad más reducida en la mayor parte de sus componentes, así como con un área cognitiva más afectada. Sin embargo, hemos intentado trabajar igualmente los mismos niveles, pero adaptando las actividades a la idiosincrasia del grupo, en general, y de los participantes, en particular. Aquí se destaparon problemas subyacentes, como la aceptación al grupo y la tolerancia, siendo abordados de forma exitosa.

 

2. 5. 3. Grupo 3: tal vez haya sido el grupo que más cambios positivos haya acusado debido a que partíamos de la base de un mayor deterioro a todos los niveles. También estaba compuesto por menos personas, con lo cual, la atención terapéutica es mejor. Igualmente, intentamos trabajar los mismos aspectos que en los grupos anteriores, pero adaptando mucho las actividades a sus posibilidades y potencialidades, de manera que en cada sesión iban creciendo en autoestima y lenguaje, al darse cuenta de sus capacidades; en fluidez verbal y también en aspecto físico y expresión corporal. Incluso a nivel físico, muchas de las participantes se animaron en la última sesión a moverse al ritmo de la música, dejando patente su voluntad de, aunque fuera por unos minutos, levantarse de la silla y dejar las muletas, pues la energía y potencia de la música era contagiosa.

A posteriori, para finalizar el programa de “Musicoterapia en el CPA”, entregamos un CD diferente por grupo (y a cada participante una copia) con fotografías suyas como carátulas y conteniendo parte de las canciones utilizadas, así como una grabación audio de sus voces cantando.

 

Tras este breve resumen de lo acontecido, mostramos nuestra satisfacción de los resultados obtenidos, considerando muy conveniente: 1) La continuación de la misma a lo largo del año y como una actividad continua para poder trabajar aspectos que en tan sólo 10 sesiones no se pudieron tratar y, a la vez, porque se han visto los efectos positivos que se han producido en tan sólo 10 sesiones; 2) Grupos más reducidos y homogéneos (entre 7 y 8 personas) para que los participantes pudieran ser mejor atendidos y dar la posibilidad de que la persona exprese más de sí misma y que la música le ayude a expresar las emociones que en la vida diaria tiende a guardar y hasta enquistar proporcionando pena, dolor, depresión y enfermedad; 3) Un “Taller de instrumentos” en el que poder construir pequeños instrumentos de percusión para utilizar posteriormente en las sesiones y siendo tocados por todos, lo cual sirve como socialización, autoestima, a la vez que trabaja la motricidad fina y el aspecto lúdico del resultado. El resto de los instrumentos puede seguir siendo proporcionado, por el momento, por la musicoterapeuta, pero es preferible que a corto plazo, el CPA pueda tener sus propios instrumentos. Seguiría siendo necesario un equipo de música, así como diverso material fungible y de bajo coste, como hasta ahora, siendo solicitado éste con antelación.

 

 

En Portugalete, enero de 2012

 

 

Fdo. Jone M. Luna Miranda

Lcda. Antropología Social y Cultural

Lcda. Filosofía y Letras

Máster Intervención Psicoterapéutica

Máster Musicoterapia


 

 

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